10 de mayo de 2012

Prescindiblismo

Estas noches en que el éxtasis se disuelve en el humo de una pipa de menta negra y los dedos de la desgana comienzan a palpar la pared recostados sobre el broche de un sostén que abraza una espalda tendida en el parqué.

Estas noches que traen a los murciélagos de duermevela revoloteando en torno a unos ojos que se pierden en el infito de alguna estrella.

Estas noches en que debería estar dedicándome a desatar el deseo apretado contra la cremallera de algún pantalón en lugar de construir principios morales abrazados a la abstinencia.

Estas noches que todos deberíamos saborear derrochando segundos, y minutos, alguna vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario