Te quiero
26 de septiembre de 2022
Borracha tu nombre enconao
Engancharse a la pena
La playa petá
La alegría nos permite estar más juntos
28 de agosto de 2022
Cosas que no están (LO INVISIBLE)
6 de junio de 2022
Canciones de reggaetón sin swag
Con la pantanosidad de la noche se me desbloquea tu fantasma
Me adentro en los bosques en los que te albergo
Cuando la oscuridad absorbe la vigilia
Provoco a mi memoria física
1 de junio de 2022
Two strangers that knew each other
Upbeat music. Neon lights. Flash lights. Dark background. Tiredness
and smoke in the air. Loud music beat, heat in the air. Smoke in the
air. Sweat in the air. A crowd soundscape and landscape party dressed,
moving sensually to the rythm, sinuously, in curve, many with body parts
and different coloured bare skin on sight. Suggestive, but unappealing,
frightening instead. She watches all in slow motion. Dressed as a tokio
00's pop culture, leaning on the coats couch in one dark corner of the
room. Seeing, but unseen. Active, but unparticipative. Allowing in all
the revelations of perspective that bring stayin' awake at that hours in
the am. All the worries. All the regrets. All the unsatisfied desires.
All the true desires.
He vibin' in the middle of the crowd, takin' smokes after another and exhaling them into the air. For him it's just the moment, the wall of people around him bumping into him and each other slowly, sometimes a current of two or three people brush his back in one direction as they make an expedition to the bathroom passing through the multitude.
She decides to step out of her thoughts and of the coats couch in her corner, to adventure herself for a walk around and into the bathroom; not really out of a need to pee, but to task herself in the durational scenario of the night. As she steps near the sticky floor of the bathroom, the cloud of podrid coming out of the toilet cabin smell backs her off. Instead, she takes a look into the room on the left, where the slow RNB dj is displaying an environment of concious releasing into the streams of night and somehow party meditation. She passes through some people corridors, and some others that she strugglily opens, carefully pushing with some frustration till she finally puts herself people walls further. She tries to stay in one spot and move, dance in the limited space that she finds herself in. But she doesn't believe for too long in the proposal. Before she decides to leave, she's tapped in the back by a familiar touch. It's him, with the happy face of somebody that does belong to the scenario.
Him: Where were you?
Her: Did you even leave this room since we arrived?
Him: Don't you like the music?
Her: You mean this noise? (points to the atmposphere)
Him: Are you not enjoying?
Her: Do you enjoy it when your friends don't miss you?
Him: You wanted me to look for you?
Her: Were you not worried that something happened to me or that I might be crying in the bathroom?
Him: Are you mad at me?
Her: Are you high?
Him: Don't you want to stay and dance for a while?
Her: In which space?
Him: How much space you need to make a dance?
Her: How many people around you do you need to forget you're alone?
Him: Are you scared of me?
Her: But dance how?
Him: Can we try to dance in a hug?
Her: In a hug?
Him: Or just come closer?
Her: Do you want to fuck?
Him: Is that why you would bring us here tonight?
Her: No
Him: Then?
Her: What
Him: Stop.
Her: Stop?
Him: Relax.
Her: pffff. Okay.
Him: Come.
They
take each other with their foreheads leaning towards each other's. The
world around them persists, the noise, the crowd, but it's numbed, like
coming from behind a 2 meters thick wall.
18 de mayo de 2022
Les falta una guerra civil
En este planeta, extraño, donde soy una extraña, hay muchas cosas diferentes. Diferentes, o nuevas. Que siempre estuvieron aquí, pero que para mí son nuevas porque soy la que llega ahora. Mi ahora es su siempre.
No hablan ruidosamente en el metro, ni en el bar (el café). O lo hacen solo con justificaciones contextuales. Como si la emoción no les desbordase y les saliese a flor de piel, en gritos de júbilo o contando anécdotas a voces aunque estén sentados a una distancia mínima pero te hablo como si estuvieses a veinte kilómetros. Y no por la mera jalabaría (un par de veces me pasa que invento palabras porque el vocabulario que tengo no me llega para expresar lo que quiero. No que yo sea inteligente, es que esa palabra existe, pero yo la desconozco por excesiva ignorancia) de vivir con el volumen de la alegría, o del cabreo, bien alto. Pienso que hay sitios donde la vida se vive más intensamente, y eso se nota inevitablemente en la voz. Pero aquí no.
No cantan, flamenco al menos. Cantan fado. Lloran cantando. Lloran hablando también. Las mujeres tienen una voz irritantemente aguda, como si estuviesen siempre "resmungando". Como el lloro de un chihuahua lastimado. Los hombres, son machistas: João, Nuno, Tiago. Las mujeres, también. Joana, Catarina, Rita, Andreia. Todos son machistas.
Viven en un tiempo donde convive la costumbre de marcar en la agenda un jantar con el padrino. En la agenda del smartphone.
No es fácil improvisar. No está a la orden del día.
La clase política no les supone el pan y circo que a nosotros. Parece, diríase, que hasta hacen su trabajo, que es no dar la lata. Si bien es verdad que desde que vivo aquí no veo la tele.
Come-se maracuyá. Sopa sem batata. O menú completo (sopa, prato do dia, bebida, café) custa seis euros. Bebem café a noite. Cravos no 25 avril. O amor é metálico. Gostam se irritar na vida privada. Nós irritámonos tanto em privado como no público.
En este planeta, extraño, donde les falta una guerra civil, se comportan como civiles.
Donde el machismo mata también, y mi privilegio no me deja ver a través.
Estoy en casa.
La-que-no-quiere-ser-nombrada ha vuelto
Hola.
He vuelto.
Después de nosecuantos años (siete, y ocho meses), en forma de chapa.
Con una lengua más en el disco duro.
Un cuerpo diferente.
Un corazón diferente.
Unas ganas diferentes. Una autoestima similar.
Admiro con agrado disfrutar de cosas que me parecían ridículas sólo por venir de mí.
Que incluso disfruto de leerlas. Confirmándome que el momento creativo y el de revisión se diferencian en el tiempo.
"Escribir con el último whisky de la noche y revisar con el primer mate amargo de la mañana"
También me admiro (aunque con menos sorpresa) del dramatismo adolescentil en que están impregnadas las impresiones de entonces.
Aunque tenían cuerpo. Y ahora, de cuerpo, sé un rato.
Por eso he vuelto, aparte de porque me apetece.
Porque se ha cruzado en mi camino creativo la suerte de encontrarme con alguien que me ha recordado que, en algún momento, disfruté de esto.
Y quién sabe, quizás vuelvo a hacerlo. Y si no, al menos, sacaré forma de monetizarlo o transformarlo.
Ahora sé que hay gente dispuesta a pagar por verme bailar.
Cada uno a su forma, todos bailamos por monedas. Pam! Pam!
Solo que yo me relaciono con mi danza.
También escribo desde un país más silencioso.
Con los cafés más tranquilos.
Como si la gente quisiera que te concentrases en aquello que debes hacer.
Hay más silencio, menos ruido, pero también hay más música inmigrante. Claro que ninguna es flamenco.
Y sin embargo la gente del café ha decidido alzar el volumen general ahora.
Lo justo para irritarme.
También escribo desde una experiencia de vida más... más.
La muerte me ha acariciado, la depresión, la ansiedad.
Las relaciones ya no son cosas de estar o no enamorado.
Hace más de lo que debería de la última vez que me enamoré.
También hace menos de lo que debería.
El caso es que sigo un manojo de desastres en lo que al querer refiere.
Pero también soy más yo.
Más de lo que nunca tuve ocasión.
Me he bailado toda, una y otra vez, y saber,
que voy a destrozarme el cuerpo, no sentada en una oficina,
sino bailando,
chocándome contra el suelo
amando cuerpos que se prestan al presente de una experiencia performativa
transformandome en texturas, en cosas, en cuerpos que están a metros de distancia,
en el otro,
impersonando a los muertos,
yendo de cero a mil hacia pozos sin fondo de emoción,
me alivia.
Soy bailarina. SOY BAILARINA. BAILO.
El baile es, como fue siempre, mi vida.
Ahora, económica, social, educativa. Es mi proyecto. Vivir para bailarme. Y gracias a bailarme.
Por eso puedo ser algo menos honesta en otros aspectos. En resumen, a lo que voy es, a que puedo volver aquí, desde una perspectiva diferente, y ver qué pasa.
Quizás reescriba textos antiguos inclusive.
Colaborando con mi yo de otro espacio-tiempo.
Só tou a ver.
14 de abril de 2013
De bulimias
cuando la realidad sube a 47º por gota en sangre
y ninguno se refiere a la temperatura de mis ingles.
Y yo, que solo puedo vomitarte en un papel,
me bebo de un trago las ganas
para quitarme la acidez del esófago,
y dejo que tu utopía me arda en las venas,
como me arde tu olor en los pulmones
cada vez que no te respiro.
-Yo no quise follar, sino hacer el amor-
Yo me conformo con cualquiera de ambas,
si así consigo que vomites mi nombre.
1 de marzo de 2013
Y antes, dos besos de saludo
Dos vasos de whisky vacíos en la mesita de cama de un dormitorio con poca decoración.
Los hielos aún vivos, descansando en una aguarchada base de restos de alcohol. Los grados en sangre justos para que la amistad no se vista de conciencia y cobre peaje en la autopista a la lujuria.
Y empieza con impaciencia el juego de imprudencias. Empieza con lo que un jurado objetivo llamaría beso. Y vaya si continúa.
Qué le importa al tiempo lo que nos dure la noche, si yo solo quiero desvestirte los años, desorientarte la gravedad, mezclarme con tu oxigeno y que se te clave el aire en los pulmones.
Y dejar aquí la historia, porque darle fin iba a ser proclamar ganador al tiempo; y a este deseo, no le gana en eterno.
28 de diciembre de 2012
Por qué una mujer
La quiso tanto, que le puso su nombre al silencio, para poder escuchar lo que le susurraba cuando se escapaba de sus brazos. Tanto la quiso, que la vida sin ella le parecía de una arquitectura tan pobre como las chabolas de los tempranos barrios de Brooklyn; cuando enfocarle directamente las negras pupilas era lo más parecido en riesgo a pasear por Brooklyn con prendas de etiqueta y la cartera al descubierto. Pero nunca tanto como escalarle la pierna derecha.
A veces, mientras la besaba, se daba cuenta de que se había olvidado de respirar. Como si, sin quererlo, hubiese confundido la primordialidad de ambas acciones.
Le parecía una mujer tan llena, que a pesar de ingeniárselas para abrazarla cubriendo cada centímetro cuadrado de su piel, él sentía que aún la derrochaba, como si ella fuese humo, y sus brazos la intentasen devolver a la colilla.
La sentía tan bonita, que cada mañana ponía la alarma del despertador con antelación, y se le quedaba mirando horas mientras dormía desnuda. Y él quiso ser la almohada, para que le compartiese sus sueños mientras le abrazaba; y quiso ser el sol, para colarse por la persiana y lamerla de abajo a arriba, una vez más.
Y le era tan perfecta, y le estaba hecha tan a medida, que si ella no hubiese decidido enmudecer como una puta en respuesta a los muchos 'te quiero' que él le regalaba; no la habría querido tanto.
17 de diciembre de 2012
Cómo calentar una cama para uno
Y la ciudad, y las calles;
y los cantautores, y las palabras,
y el fin del mundo.
Lo bonito que tiene mirar tu ausencia,
es que no te puedes desnudar la sonrisa aunque quieras.
Lo malo es, que tampoco me la puedes desnudar tú a mí.
Y mira que quiero.
He puesto dos mantas de más en mi cama,
para hacer más realista la fantasía de tu peso oprimiéndome,
aunque ya me pese tu ausencia.
He puesto dos mantas de más en mi cama,
aunque nunca pase frío.
El invierno no sabe entrar en mi cuarto
desde que mis oídos saben escucharte diciendo cosas
que es probable nunca pienses de mí.
He puesto dos mantas de más,
por si da la suerte de que un día
me pongas unas bragas de menos,
o una lencería de caricias. Sólo tuyas.
8 de noviembre de 2012
Si soy sin ti, soy uno más
Hoy he escuchado mi nombre en tus labios, aunque estés a kilómetros, y a años atrás,
he escuchado cómo tu boca moldeaba el aire y me escupía con calor,
y he sentido que la música está sobrevalorada.
Luego he vuelto a suicidarte. Y entonces nazco yo.
31 de octubre de 2012
Con 'c' de Claudia.
Pero yo no le había dicho cuándo pensaba volver, ni si pensaba realmente hacerlo.
Lo único sincero que debo haberle dicho es que mi postre favorito son las fresas con nata, pero jamás recuerdo haberla llamado por el nombre de ninguna fruta. Y Claudia se levanta otra noche de madrugada, abre el frigorífico con el camisón medio puesto, comprueba que el bote de nata sigue sin estrenar en el segundo estante, y vuelve a acostarse. A soñar con esta forma de mujer que nunca quiso compartirle sus sueños.
16 de octubre de 2012
Brevedad breve
que el río parece saber que va a morir al llegar al mar.
Yo lo contemplo buscando
el punto en que tú y yo desembocamos.
Hoy el viento ha quedado afónico para los demás,
aunque a mí siempre me silve tu nombre.
Hoy me quito yo la ropa al llegar a casa,
y al meterme en la cama he empezado a usar el pijama.
Ayer se vuelve una empresa de cobro a morosos,
y tú apareces vestido de frac.
Si apareces.
24 de agosto de 2012
Tango a la isla del blues
Nombre inspiraba ser una amenaza para Rick Blaine en cualquier escenario que recordase a Casablanca, y cada dama del lugar no tuviese más remedio que reescribir un final del guión, en el que la torre Eiffel quedase ridiculizada frente al paisaje del torso desnudo de Nombre vistiendo sus pieles sin bisutería ni ligas.
Sonaba 'Koop Island Blues' en un cabaret de kilómetro 33 en la carretera del escape a la tristeza del matrimonio y las familias rotas. Aquella noche no hubo número de can can, ni la voz dura de alguna joven cantante por algún capullo que le ofreciese atajos a la fama. Aquella fue una noche de dar de comer al tocadiscos, y que éste vomitase una melodía por cada moneda mugrienta que tragaba. Había un borracho que había llorado dos monedas por una tal Rosa.
Yo no llevaba recuerdos encima para echar en ninguna máquina. Hasta la noche, el martini se estaba encargando de diluirlos junto al hielo; pero de haberlos tenido, tampoco había compartido ninguna canción con nadie que hacer sonar en un cabaret. Hasta que Nombre hizo sonar 'Koop Island Blues' y yo me encontrase a aquella joven forma de hombre en gabardina observándome desde el tocadiscos, como si supiese que iba a reaccionar con aquella canción.
Debió ser por que fui la única mujer (si a su lado merezco ser llamada así) del cabaret que no dejó escapar un suspiro al verle conquistar sin quererlo el lugar de madrugada, por lo general nadie que pasaba por allí me arrancaba la atención del alcohol. Lo que me impidió suspirar del todo fue ver que andaba hacia la pequeña mesa apartada donde yo estaba, y eso sí que no lo merecía; igual que la camarera no merecía que yo la imaginara chillando de dolor cuando se acercó a servirle con el vigésimotercer 'cariño' de la noche.
Nombre conquistaba el aire, a mí me traía al fresco lo galán que pudiese ser, de lo que yo escapaba por rutina, era de los hombres, y Nombre sólo incrementaba mis ganas de desprenderme de ellos. Siempre odié adiccionarme a cualquier cosa. Lo único que pude hacer fue preguntarle de qué escapaba él en aquel kilómetro de carretera.
-Escapo de mí mismo.- soltó torciendo una sonrisa el muy autosuficiente.
-Yo también escapo de ti.- se me ocurrió soltar recostada en mi silla, con toda la frialdad que el calor que Nombre me provocaba me permitió fingir.
Si algo pudiese haberme terminado de arrebatar fue la indiferencia y diversión con que se tomaba mi desprecio, y justo sentado en frente de mí soltaba una irritante risa que me dolía en los pulmones.
-Si yo fuese tú- empecé dura antes de que el color de su voz me venciese el pulso- en lugar de huir de mí, estaría prometiéndole a alguna talla 90 ir mañana al cine de la mano mientras tengo sexo con ella, y mañana largarme de su casa en silencio para no volver a verla si a la noche siguiente puedo follarme a una 95.-
-Y sin embargo estoy aquí sentado a la mesa con una 75 completamente vestido.- dijo el hijo de la gran puta. - No me alimento de tallas grandes con relleno, ni de vírgenes sin himen. Me hablas como si fuese el fantasma de todos los hombres con que te has cruzado, y yo me dirijo a ti como si fueses distinta a todas las historias con que me he cruzado.-
- Este no es tu lugar si a lo que vienes es a encontrar esperanza. Este sitio es el velatorio de los amores muertos, la anestesia de la rutina de una casada maltratada o un 'el hijo no es tuyo'. Aquí se viene a morir, o cuando ya has muerto.- y si yo podía morir así todas las veces que él acudiese allí iba a empezar a volverme suicida.
Nombre se apoyó sobre la mesa y adueñándose de la frialdad dijo-Yo no vengo a morir por una mujer, ni a vivir con ella; cuando mueres no te recuerdan por lo que fuiste en vida, sino por lo que fuiste muriendo. James Dean murió joven y solo y así se le recuerda, si mueres enamorado así se te recuerda; yo no quiero que se me recuerde, por eso vengo aquí, para no morir.- fue entonces cuando pude sentir el vacío y dolor de sus existencias, y cada palabra sobre su independencia le dolía más a mis ganas de hacerle escupir mi nombre al oído.
Nombre se levantó tras un merecido silencio en el que rezamos por la vida, o por la muerte, si después de conocerle lo mío podía llamarse vida. Me dijo 'adiós' con los labios y yo 'hasta pronto' con los ojos, y me resistí a ser otra mirada femenina más que contemplaba cómo su silueta se llevaba toda la luz que había habido en el cabaret aquella fúnebre noche.
Por lo general, me gusta no ser lo que se espera de las mujeres. Por eso mismo, Nombre es un tipo del que jamás hubiera podido no enamorarme.
Sonaba: Koop Island Blues
14 de agosto de 2012
Y que cumpla muchos más
esa ridícula canción que nunca me gustó
esa tan popular,
la del cumpleaños feliz.
Hoy, que no quiero tarta de cumpleaños
si no puedo mancharte de merengue la nariz.
Si no puedo inventar caras estúpidas
abriendo algún regalo tuyo.
Hoy vuelvo a cumplir años sin ti,
solo que esta vez importa.
Me importa, joder.
Me importa no haberte escuchado
y ahora necesitar escribirte para no escucharme a mí.
Me importa haberme tatuado otros nombres
que no fuesen el tuyo.
El primer regalo que me da la fría madurez
es ese mismo, la madurez;
la madurez riéndose de mí,
de no dejarme mezclar nuestros apellidos en algún buzón.
El chuloputas del azar me deja de rodillas
en frente de tu ausencia,
y se la pela arrancarme de tu cuerpo.
Si quiera que exista el destino,
se está poniendo cachondo interceptándote de mi camino.
Todos esos se van a montar una orgía a pelo
en el lado que tú ocuparías en mi cama;
y me van a dejar criar su hijo,
y ponerle tu nombre al despertar,
y pelearme con él por el mando de la tele,
y esperarte traer a los niños del colegio,
y tener que tirar comida porque no sé cocinar para uno,
y tener que morir porque no sé vivir para uno.
Hoy soplo velas en una barra de un bar,
sin importarme que ya me hayan preguntado dos veces
a cuánto cobro la hora.
-a un suspiro de su boca- les digo;
y me miran con el respeto y silencio
con que se da a una viuda un pésame.
Hoy soplo velas en la barra de un bar de madrugada,
y como he aprendido que las velas no te van a traer,
en vez de comer tarta, bebo wisky seco,
para que al menos él te pueda llevar.
Más lejos, si cabe.
11 de julio de 2012
Carmen me gusta.
Carmen no parecía triste, pero yo sabía que lo estaba. Me conocía todas sus caras, y las que no conocía me las tenía que inventar. No era por el parque solitario en que nos habíamos reencontrado, ni por madrugar, e incluso me atrevo a decir que no era por estar allí sentada con alguien como yo.
(Carmen)-Bajé al río poco después de perderte de vista.
(Yo)-¿Llevabas traje de baño?-
(Carmen)-Me bañé desnuda.- dijo con la indiferencia de quien no le importa que se la imaginen sin ropa. No debía importarle si aún estaba sentada a mi lado.
Carmen era, de puertas para afuera, mi amiga. De puertas para adentro, ella sabía que las navidades pasadas había pedido a Santa tener sus bragas de encaje salmón en el suelo de mi dormitorio.
(Yo)-Yo seguí el camino; paré para esperarte pero no venías- Carmen también sabía que la hubiese esperado en cualquier camino aunque no me conduciese a sus ingles.
(Carmen)- Me empezó a seguir un perro; -dijo ignorándome- tenía la huella de un collar en el cuello, y me lamía los talones a cada paso. Siguió así todo el camino abajo hasta que pensé que me lo podría llevar a casa. Entonces se cruzó otra chica haciendo footing y se volvió a correr tras ella.
Vamos.- dijo cuando empezó a resultar dolorosamente evidente que no hablaba de un animal.
Se levantó, empezó a correr, y yo la seguí, por si no había tenido suficiente con un perro aquella mañana.
8 de julio de 2012
Si juego contigo a la botella, me acabaré bebiendo los bares de la ciudad
y a mí me da la gana hacerte
de la manera menos desastrosa posible.
Te tocó hacer empinar la copa
de todas las solteras del bar;
de todas las casadas que prostituyeron
la cara de su marido por la tuya;
de todas las monjas de convento
que tras verte dudaron de la perfección de Dios.
Te tocó ser motivo de depresión
de las que querían ir al ballet los viernes
y dejarse salir a bailar los sábados.
De las que querían tostadas y zumo en la cama
y posturas nuevas en la mesa de la cocina.
Te tocó arruinar a los productores de películas de superhéroes
por el poco espíritu y valentía de sus personajes que les dejaste.
Te tocó ser el error pronunciado
en el clímax de una dama inglesa de alta clase;
y el máximo acierto de inversión salvatoria
de los accionistas al borde de la quiebra.
Te tocó ser la mentira
de las niñas que nunca se masturban,
las fantasías de las que admiten hacerlo,
y la incomodidad de las que no pueden hablarte
sin la condena de follarte en el dormitorio de su cabeza.
Te tocó hacer de los domingos
el día en que Dios no se paró a descansar
sino a pensar cómo terminar de crearte.
Te tocó ser la razón
por la que Marylin se levantaba la falda
por la que Sharon se descruzaba las piernas
por la que a Audrey se le escaparon los diamantes de la boca
intentando dejar espacio para la tuya.
Te tocó que me tocase la lotería
cuando la rifa de tus dientes
me coincide con la papeleta del gordo.
Te tocó no saber nada
de lo que yo he querido tocarte.